Por: Marisol Muñoz-Kiehne

Tenemos 2 nietos, una niña de un año y 5 meses, y un niño de 2 años y 9 meses. Estamos un poco preocupados por el comportamiento de la niña. Desde muy pequeñita cuando algo no le gustaba nos pegaba con su manito. Al principio nos causaba risa, y no decíamos nada, sólo que no lo hiciera.

Pero a medida que va creciendo se está volviendo más agresiva, especialmente con su hermano. Ella le pega cuando él no quiere compartir un juguete o cuando hace algo que a ella no le gusta. Ella es bien pegada a su mamá; todavía toma pecho. A veces no quiere sentarse en el asiento del carro. No sé cómo disciplinarla cuando la cuido.

Estimados abuelos preocupados, suena que su pequeña nieta está comunicándose físicamente al no poder expresar todavía con palabras lo que necesita o desea. Debemos enseñarle y ayudarla a explicarse y expresarse con palabras o con gestos no agresivos. Es importante que comunicarle que la violencia no es aceptable respondiendo con desaprobación y consecuencias consistentemente.

Por ejemplo, decirle con cara seria y voz firme «¡No! Pegar duele,» y removerla de donde se encuentra, aunque sea brevemente. Recomendamos que conversen sobre esto con los padres de la niña, para que ella reciba respuestas uniformes.
Aparentemente su nietecita tiene un temperamento más dominante que su hermanito, lo que hay que canalizar. Es importante que la niña no imponga su voluntad mediante berrinches. Por ejemplo, no es negociable el que viaje amarrada en el auto. «Donde manda capitán, no gobierna marinero.»

Además, posiblemente la niña aún no se ha apegado lo suficiente a otros adultos aparte de su madre, y en su ausencia puede que se sienta insegura. Para esto ayudaría que ustedes pudieran dedicarle tiempo individual regularmente, en el que jueguen con ella y compartan experiencias agradables sin el hermanito.


Doctora Marisol,
Soy mamá de un niño de siete meses. Tengo que regresar a trabajar, y siento mucha culpa y frustración. Sé que mi esposo y mi suegra lo cuidarán, pero me preocupa cómo le va a afectar mi ausencia a mi hijo. Y, ¿qué puedo hacer yo para mis propias emociones, que me siento que no estoy cumpliendo con el trabajo más importante?

Estimada mamá trabajadora, es evidente que eres una mamá consciente; tu hijo es un bebé con suerte. Se beneficiará de lo que has aprendido y seguirás aprendiendo al encarar las difíciles decisiones de la crianza infantil.

Por lo que cuentas, ya has desarrollado un vínculo afectivo estrecho y cálido con tu bebé, lo cual le servirá al irse expandiendo su círculo de «encargados» en tu ausencia. Son afortunados de contar con papá y abuelita como otras figuras de confianza a quienes tu bebé pueda apegarse sanamente. Aún así, puede que temporeramente el niño muestre señales de ansiedad de separación en tu ausencia.

Tan importante como el ajuste de tu bebé es el tuyo como mamá. Puedes encontrar guía y apoyo en consejería y grupo de apoyo para mamás.

Para más información e inspiración, escriba a doctoramarisolmunoz@gmail.com.
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