El virus y Acción de Gracias

La Columna del Padre Ramón rpons@hotmail.com

Las fiestas de las cosechas son comunes a muchas culturas. Aunque también aparecen en la Biblia, son al mismo tiempo, prebíblicas y extrabíblicas. Dicho de otra manera, viene desde antes de la Biblia y de ambientes que nada tienen que ver con ella. Lo cierto es que la humanidad, inventando cosas, es muy poco original. Muchas de las celebraciones que tenemos son reciclajes de fiestas del pasado.

La celebración del día de acción de gracias bien podría encuadrar dentro de las fiestas de las cosechas. El invierno ya está a la puerta y con él entrarán en hibernación una gran cantidad de elementos, entre ellos, la misma tierra en algunos lugares. Aunque es muy probable que la celebración sea como un desprendimiento de la celebración de los días de témporas que ya celebraban los romanos muchos años antes de la aparición del cristianismo, que más tarde pasaron a ser celebrados por la iglesia y se fueron extendiendo por diversas partes de Europa hasta que la celebración fue traída a estas tierras por un grupo de creyentes muy fieles. No era esa su intención, pero es lo que al final resultó.

Antes de proseguir con cualquier otro párrafo, creo que es de rigor aclarar que la festividad no tiene nada de religioso. Aunque nos pongamos a rezar alrededor de la mesa y muchos únicamente lo hagan este día del año.

El día de Thanksgiving, día de acción de gracias es una fiesta civil. Una fiesta laica. Ninguna iglesia (católica o protestante) tiene protagonismo en este día.

¿Qué es lo que se celebra? Un grupo de “Peregrinos”, de tradición calvinista, que buscaban separarse de la iglesia de Inglaterra llegaron a tierras de este lado del mundo. Alrededor del 1621, después de arduos trabajos y grandes dificultades consiguieron suficiente comida como para celebrar y agradecer a Dios mientras se preparaban para pasar el duro invierno. Para ellos, el maíz fue un nuevo ingrediente en su dieta. En el encuentro con los grupos locales, los de aquí salieron perdiendo por no tener su sistema inmunológico preparado para las nuevas enfermedades que les traían los que venían del otro lado.

Se podría decir que lo que se había iniciado un 12 de octubre de 1492 en el trópico, continuaba ahora más al norte, pero organizados otro tipo de europeos.

Lo que no consigo entender es que, si hay tanta crítica al 12 de octubre, nadie tiene reparos para sentarse a la mesa en el día de acción de gracias. No se trata de negarnos a celebrar más bien deberíamos dejar de criticar y ser más honestos con la historia. Pero eso es otro cuento.

Este año el día de acción de gracias estará nublado por la presencia del coronavirus. Todas las medidas de prevención que podamos tomar son pocas. Lo más prudente sería que se quedara cada quien en su casa y Dios en la de todos. Creo que es más conveniente procurar que sigamos vivos para ver si salimos de esta y podemos celebrar el año entrante. Eso es con mucho más preferible que por los excesos de estas fiestas tener que pasar las siguientes, las de navidad, en medio de un funeral.

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