Los Coronavirus

La Columna del Padre Ramón
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Es cierto que desde tiempos muy remotos los políticos han destacado en el arte de la distracción. Desde el “Pan y circo” de los romanos a las artimañas más recientes. Siempre se ha procurado tener la población entretenida de manera que olvide sus problemas y se dejen gobernar de una manera más fácil.

Algunos han creído que el tema de los coronavirus va por ese camino. Fíjese que me refiero a ellos en plural, porque no son nuevos ni tampoco es uno solo. Son muchísimos y muy antiguos. Unos afectan a animales y luego pasan a afectar a los humanos.

A través de la historia se pueden encontrar bacterias y virus que han diezmado a la población. Si diezmar es uno de cada diez, lo cierto es que esos pequeñitos organismos vivos han más que diezmado la población. No sabremos nunca a ciencia cierta el número exacto de los que han muerto por esos “bichitos”.

Durante la edad media fue la peste. Unas bacterias en las pulgas que vivían en ratas y otros animales. Llegó a matar millones de seres humanos. Y reaparecía en diversos momentos de la historia. Víctima indirecta de esta situación fueron las iglesias o templos de estilo románicos que fueron transformadas en góticas debido a la cal vive que usaron para cubrir sus paredes con la intención de eliminar la bacteria. Lo mismo se podría decir de los habitantes originales de este lado del mundo cuando el descubrimiento. Muchos murieron por los rigores del trabajo y de la guerra, pero fueron más los que murieron por enfermedades que no conocían y a las cuales su sistema inmunológico no estaba preparado ni adaptado.

Por ahí se ven algunos mensajes en ciertos servicios dando “remedios” o aconsejando productos que supuestamente curan o matan el coronavirus. Tenga cuidado y no se fie.

Los coronavirus se llaman de esa manera porque su estructura es como una pelotita con protuberancias que terminan con forma de corona en sus cabezas. Tenga en cuenta que un virus es mucho más pequeño que una bacteria y se necesita un poderoso microscopio para poder verlos. Así, como decía el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”, aunque el virus nada tiene de esencial, tampoco se puede ver a simple vista. El tratamiento del que se dispone hasta este momento es el sintomático. De acuerdo con los síntomas que esté padeciendo el paciente, en eso recibirá ayuda: tiene fiebre, bajarle la fiebre; tiene tos, un antitusígeno… y así. Una persona anciana, con su sistema inmunológico comprometido va a tenerlo muy difícil para pasar los estragos de una infección viral tan complicada como la causada con esta nueva cepa de coronavirus.

La higiene ayuda a evitar la infección. Por la misma razón de higiene hasta sería conveniente limitar los saludos a palabras simplemente, evitando todo contacto humano. Mantener bien lavadas las manos es importantísimo. No se fie esos ungüentos de alcohol. Prueba de ello es que los mismos médicos cirujanos, cuando van a operar un paciente, no usan ese tipo de productos, sino que continúan hasta el día de hoy lavándose las manos profundamente, poniendo mucha atención a la mugre que se acumula debajo de las uñas.

¿Recuerda hace unos años la gripe del cerdo que afectó a algunos lugares de México? Era un tipo de coronavirus. ¿Sirven las mascarillas? Depende. Las más corrientes más que protegerlo a usted protegen a las personas que están a su alrededor al servir como una pantalla para su propia saliva. Pero para que una

mascarilla trabaje debe tener cierta calidad y la persona que la usa debe cubrir herméticamente su boca y nariz, sin que quede ninguna abertura por la cual pueda entrar aire y con él, el virus. Para que una máscara le proteja debe ser una N95 al menos, preferentemente una N99 y tiene que saber utilizarla. De lo contrario, sólo será un incómodo adorno en su cara.

¿Qué se puede hacer? Aumente sus defensas inmunológicas a través de la comida. Procure comer de manera saludable. Evite el contacto con personas afectadas. No las visite, use su teléfono para hablar con ellas desde lejos. Si alguien se enferma en la casa, extremar la higiene de los demás. Algunos productos domésticos que he visto por ahí sirven para ciertos tipos de coronavirus, pero no para todos, especialmente no para uno tan nuevo. Tan pronto se desarrolle una vacuna, acuda a su centro de salud para que se la pongan. Siga los consejos de profesionales de la salud (para algo estudiaron ellos) y no ande creyendo todo lo que lee en internet o ve en videos del tubo. En otras palabras, no sea ingenuo y cuídese.

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