El padre Ramón Pons: Veinte años sirviendo a la comunidad latina de California

Por: Tere Tapia

Para muchos es un guía, para otros un amigo, un maestro y para algunos otros hasta un ejemplo a seguir; él es el Padre Ramón Pons, vicario de la Iglesia San Vicente de Paul en Petaluma, California.

El Padre Ramón Pons quien ha dedicado 30 años de su vida a servir a Dios, actualmente reside en la ciudad de Petaluma, sitio al que ha entregado una gran cantidad de años de su trabajo pastoral, pues no sólo se enfoca en sus deberes como vicario de la Iglesia de San Vicente de Paul, sino que también se encarga directamente de la población hispana que acude al templo y a los problemas que a ellos aquejan; ya que al ser originario de República Dominicana, encuentra tanto en el idioma como en sus raíces una gran conexión con el pueblo inmigrante que vive en Estados Unidos.

Durante su infancia, las creencias religiosas transmitidas por su familia en conjunto con la manera de trabajar de los curas de su pueblo quienes daban el mejor de los ejemplos; fueron la fórmula perfecta para que el Padre Ramón se iniciara en la doctrina sacerdotal, razón por la que a corta edad comenzó sus estudios como Diocesano en el seminario y posteriormente continúo con su preparación profesional en el Instituto Pastoral San Pío X en Madrid, España; donde se enfocó principalmente en la catequesis.

Una vez concluidos sus estudios teológicos en Europa, el Padre Ramón pidió a sus superiores ser colocado en Estados Unidos, pero pese a que sus planes eran predicar en la zona este del país, Dios tenía planes diferentes para él, pues una vez que piso tierra norteamericana se le informó que su estadía sería en el estado dorado y tras una crisis que invadió a la Iglesia durante el año 1999, decidió quedarse definitivamente en California; hecho que lo ha colocado como el sacerdote dominicano más alejado de su tierra; pues si bien algunos de sus colegas de igual manera no se encuentran en República Dominicana, ninguno está tan lejos como él.

Hasta la fecha el Padre Ramón lleva más de 20 años en tierra americana, tiempo durante el cual se ha enfocado principalmente en resolver las necesidades de la comunidad, y con ayuda de otras instituciones poco a poco ha ido mejorando la calidad de vida de fieles católicos. Entre los beneficios que se han conseguido es el acercamiento de los hispanos con el Consulado, quienes cada cierto periodo de tiempo asisten a las instalaciones de la Iglesia de San Vicente de Paul para facilitar a los habitantes el trámite de múltiples documentos; y si de salud hablamos, de igual manera se han realizado ferias de salud, durante las cuales los asistentes tiene mayor acceso a diversos servicios médicos. Con respecto a la orientación espiritual la Parroquia proporciona servicios de catequesis, en los que de una forma dinámica

y bastante entendible se busca entender e incrementar la fe. Otro de los problemas que considera muy importante es la educación, ya que sin motivación y deseo de superación el ser humano entra una zona de confort y queriendo o no, termina delegando responsabilidades; por lo que nunca se debe de dejar de estudiar, y las personas quienes durante su juventud no les fue posible ingresar a una escuela, deben entender que nunca es tarde para aprender y seguir fortaleciendo su individualidad y características personales.

Otro tema de actualidad que también aqueja al sacerdote son los famosos “ataques de odio”, mismos que él considera se podrían evitar si la gente realmente se conociera entre sí y no solo se basara en el color de la piel o el aspecto físico que caracterizan a cada raza; razón por la cual año tras año la celebración de “Día de Muertos” va tomando fuerza, ya que através de festividades como ésta, las personas se acercan y no sólo comparten comida sino sus historias, sus raíces, sus creencias, costumbres y tradiciones.

Por lo antes expuesto y por el aprecio que el Padre Ramón Pons tiene hacia los inmigrantes hispanos que ahora viven en Estados Unidos, invita a todos a seguir creciendo, seguir preparándose y educarse tanto profesional como espiritualmente; pues como bien lo dijo él, “nadie está viejo para hacerlo, no hay límite de edad, a mi criterio la única razón por la que no se debería hacer, es si estás muerto; pero incluso si estás enfermo, hasta en ese momento hay que estar consciente de lo que hay que aprender“.

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