Justicia restringirá libertad condicional a Manuel Burga por amenazar a testigo en caso FIFAGate

El ex presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Manuel Burga, amenazó a un testigo clave del juicio de corrupción de la FIFA en plena audiencia, por ello una jueza estadounidense decidió restringirle la libertad condicional.

La fiscal estadounidense Kristin Mace pidió a la jueza Pamela Chen, a cargo del megajuicio FIFA en la corte federal de Brooklyn, que ponga a Burga en prisión porque en dos oportunidades se pasó la mano en línea recta por la garganta como si quisiera matar al empresario argentino Alejandro Burzaco.

Burzaco, expresidente de la empresa Torneos y Competencias, atestiguó por segundo día y reveló que pagó 3,7 millones de dólares a Burga en sobornos a cambio de contratos, así como coimas millonarias a los coacusados José María Marín, exjefe del fútbol argentino, y Juan Angel Napout, expresidente de la Conmebol. Los tres se declaran inocentes.

Chen dijo que tenía una “seria preocupación”. “Esto puede haber sido un esfuerzo para intimidar al testigo”, afirmó, pero como el único video que ha visto hasta el momento es borroso, no quiso colocarlo en prisión ni dificultar más aún su diálogo con su abogado.

Respecto de las nuevas medidas a las que se tendrá que adecuar Burga, la jueza dijo que no tendrá más acceso a una computadora hasta el final del juicio y solo podrá usar el teléfono para comunicarse con su abogado. Además solo podrá salir de la casa en la que sigue el proceso junto a su abogado.

Durante la audiencia, Burzaco se mostró visiblemente alterado y derramó lágrimas, al parecer, luego de que Burga hiciera el presunto gesto. Algo que de inmediato fue descartado por el abogado de Burga, Bruce Adolf.

“Este es un hombre tímido y tranquilo y solo se ha rascado el cuello. Burzaco lloraba porque Jorge Delhon se suicidó en Buenos Aires”.

Burga, en prisión domiciliaria tras pagar una fianza de dos millones de dólares, usa un grillete electrónico. No tendrá más acceso a una computadora hasta el final del juicio y solo podrá usar el teléfono para comunicarse con su abogado. Tampoco podrá salir de su casa sin su abogado.

Burzaco volvió a llorar cuando contó en la corte que su hermano Eugenio le llamó a Italia luego de que se entregó a la justicia en el 2015 y le explicó “que mi seguridad y mi vida estaban en riesgo”.

Según el testigo, que habló con la voz atragantada, su hermano le contó que habían instrucciones a la policía de la provincia de Buenos Aires de “silenciarlo” para que no hablase en Estados Unidos, “incluido matarme”.

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