La victoria demócrata en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia da un golpe a Trump

Una mala noche para el trumpismo, tal vez la peor, desde el punto de vista electoral, cuando este día ocho se cumple un año de su victoria en la carrera a la Casa Blanca.

Mientras la meteorología frustraba el intento del presidente de Estados Unidos por hacer su show adentrándose en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, sus candidatos se llevaban una doble derrota en dos puntos significativos.

Los demócratas han recuperado el puesto de gobernador de Nueva Jersey y han mantenido el de Virginia tras una campaña sucia, por decirlo de forma fina, de los republicanos.

Según los expertos, Trump perdió este doble referéndum. Desde Corea del Sur, el presidente tuiteó de manera insultante, antes de que abrieran los colegios, en contra de que la gente fuera a votar por Ralph Northam, neurosiquiatra infantil y candidato liberal para ser gobernador de Virginia.

Le acusó de connivencia con los criminales del MS-13, los terribles Mara Salvatrucha, y de abrir la puerta “a la delincuencia rampante”. Y, además, lo denigró como un enemigo de la Segunda Enmienda, por ser uno de esos progresistas que buscan legislar a favor de un mayor control de las armas. Northam no dio esa imagen de peligro inminente y los electores le han creído.

En tanto, la ex candidata presidencial Hillary Clinton y el expresidente Barack Obama se metieron de lleno en la campaña a favor de Northam, y de esa forma los demócratas lograron una notable victoria.

El gobernador saliente de Virginia, el demócrata Terry McAuliffe, dijo en la noche del martes que “el miedo, la división y el odio no funcionan”.

Al mismo tiempo, en Nueva Jersey los demócratas también tuvieron éxito, ya que Phil Murphy venció con facilidad y sustituirá al gobernador republicano Chris Christie, otro firme aliado de Trump.

Una victoria de Gillespie habría servido para validar el estilo agresivo de Trump y dejado claro cómo republicanos convencionales podían compartir los intereses de Trump sin necesariamente apoyarse directamente en el controversial presidente. Ahora parece que deberán cambiar sus libretos.

En su típico estilo combativo, Trump rápidamente buscó distanciarse de Gillespie, quien no hizo campaña junto al presidente en Virginia.

“Ed Gillespie trabajó duro pero no se apoyó en mí o en lo que yo defiendo”, escribió Trump en un tuit desde Corea del Sur, donde se encuentra en una gira asiática.

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