Científicos descubren un vacío desconocido en la Gran Pirámide de Giza

Más de cuatro mil quinientos años después de haber sido construidas, las pirámides de Egipto siguen deparando sorpresas. La última, una cámara oculta y hasta ahora desconocida en la gran pirámide de Guiza, que sirvió de tumba al faraón Keops, y que ha podido ser descubierta gracias a la aplicación de técnicas que rayan en la ciencia ficción.

De hecho, el hallazgo, llevado adelante por una colaboración internacional llamada Scan Pyramids y publicado por la revista «Nature», se realizó utilizando imágenes basadas en los rayos cósmicos que bombardean continuamente cada centímetro de la superficie terrestre. Toda una prueba de lo efectiva que puede ser la física de partículas aplicada al estudio de antiguas estructuras.

La gran pirámide, una de las estructuras más impresionantes del mundo antiguo, fue levantada durante el reinado del faraón Keops, que duró desde el año 2509 hasta el 2483 antes de Cristo. Construida a partir de bloques de piedra caliza y granito, se eleva 139 metros y es la más antigua y más grande de las pirámides de Egipto. Pero la forma en que se construyó no ha sido aún aclarada por completo, extremo que ha dado origen a todo tipo de especulaciones y misterios.

La cavidad es “tan grande” como “un avión de 200 plazas en el corazón de la pirámide”, declaró a la AFP Mehdi Tayubi, codirector del proyecto ScanPyramids que hizo el hallazgo.

“Hay numerosas teorías sobre la existencia de posibles cámaras secretas en la pirámide. Si las juntáramos todas, ¡obtendríamos un queso gruyer!”, bromeó Mehdi Tayubi. “Pero ninguna de ellas predecía la existencia de algo tan grande”, añadió.

Según el estudio publicado en Nature, el “big void” (gran vacío), como los científicos denominan al hallazgo, mide al menos 30 metros de largo y tiene características similares a las de la gran galería, la mayor sala conocida de la pirámide.

No es la primera vez que se aplica la tomografía de muones en el estudio de estas colosales estructuras. En mayo de 2016, investigadores de la Universidad del Cairo emplearon esta tecnología para conocer por primera vez el interior de la Pirámide Acodada de Dahshur. Meses después, los mismos científicos aplicaron la muografía para desvelar nuevos detalles acerca de la Pirámide de Khufu, una iniciativa que engloban dentro de la campaña ScanPyramids.

Los muones son unas partículas elementales que forman parte de la radiación cósmica. Descubiertos en 1936 por Carl D. Anderson, estas partículas son leptones cargados como los electrones, pero con una masa mucho mayor. Además, los muones son mucho más inestables, ya que se desintegran en apenas 2,2 microsegundos.

Además de sus aplicaciones para comprender mejor la estructura de las antiguas pirámides, se trabaja en el uso de la tomografía de muones para analizar residuos nucleares o descubrir material nuclear oculto en grandes contenedores, según un estudio publicado en la revista Annals of Nuclear Energy.

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