Coffey Park no estaba dentro de la zona de peligro por incendios

Miles de estructuras han colapsado por los fuegos en Santa Rosa, California. Pero se ensañaron con un vecindario: Coffey Park, que hoy parece una zona de guerra. Mientras buscan con coladores lo que queda de sus pertenencias entre las cenizas, los residentes agradecen que la vida les haya ofrecido una segunda oportunidad.

Las primeras imágenes que dieron un adelanto de la magnitud de los daños causados por estos incendios fueron las del barrio Coffey Park en ruinas y zonas cercanas en Santa Rosa. Un cineasta que la filmó con su dron comparó la destrucción a una “zona de guerra”. La mayoría de las casas ahí se quemaron por completo.

Ante la extrema desolación funcionarios señalan ahora que este vecindario no estaba dentro de la zona de peligro por incendios “muy grave” oficialmente delimitada para Santa Rosa, la cual se sitúa al norte y al este de la ciudad, al otro lado de la autopista 101, según los mapas diseñados recientemente por los bomberos de California.

Al no estar considerada zona de riesgo, entre otras razones por considerarse un entorno urbano, este barrio estaba exento de las regulaciones diseñadas para hacer que los edificios sean resistentes al fuego.

Aunque se requerirá un examen forense para comprender exactamente qué sucedió en Coffey Park, los árboles sin quemar sugieren a los expertos que la causa no fue un frente gigantesco de llamas procedente de las colinas cercanas, sino ascuas que se propagaron de un edificio a otro.

Pero el drama no ha concluido en esa zona. Miles de nuevas evacuaciones se ordenaron en Santa Rosa este fin de semana, después de que fuertes vientos avivaron las flamas, que alcanzaron comunidades que habían librado el peligro. Tres incendios (Tubbs, Pocket y Nuns) se han ensañado con esa región, calcinando más de 92,000 acres y miles de viviendas.

En las calles de Santa Rosa se sigue respirando humo y el constante andar de camiones de bomberos y patrullas recuerdan que sigue la emergencia, pero también es palpable la solidaridad.

Cerca del derrumbado barrio, un lote de estacionamiento se ha convertido en un tianguis gratuito donde los damnificados escogen ropa y zapatos.

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