El paraíso del vino arrasado por los incendios

Barriles carbonizados consumidos por las llamas, un fuerte olor a alcohol quemado, la sala de degustación hecha escombros: Paradise Ridge de California dejó de ser un paraíso para los amantes del vino.

Ubicada en las colinas de Santa Rosa, es una de las vitivinícolas arrasadas por los feroces incendios en el centro de California, que dejaban 23 muertos, obligaron a miles a abandonar sus hogares y destruyeron al menos 2.000 estructuras.

Otras bodegas se vieron igualmente afectadas, no solo en su estructura sino en su cosecha, muy comprometida. “He trabajado en esta región por 25 años pero nunca vi nada como esto”, comenta Christian Butzke, un profesor de enología de la universidad Purdue. “La gente está impresionada por lo rápido que se expandió”, agrega.

En este tiempo del año, la mayoría de la siembra fue cosechada, aunque las mejores uvas -cabernet y merlot, que dan el mejor y más costoso vino- son recogidas luego. En este momento, por ejemplo, solo la mitad fue recolectada.

Y muchos frutos estarán afectados por el humo y serán inutilizables. Eso generará que la producción caiga y los precios suban en los próximos dos o tres años, añadió Butzke. Aunque aclaró que el costo sobre las 60.000 hectáreas de viñedos plantados en el norte de California será relativamente menor.

La industria del vino genera 46.000 trabajos y más de 13.000 millones en ganancias solamente en el condado de Napa – y 50.000 millones en todo el país.

Esta región del vino atrae además a unos 3,5 millones de turistas al año.

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