Desayunar poco o nada duplica el riesgo de tener problemas cardiovasculares y engordar

Lo dicen los nutricionistas y las madres y las abuelas: “no salgas de casa sin desayunar.” El consejo o advertencia, según se mire, tiene ahora un respaldo científico. El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha realizado un estudio en el que señala que saltarse el desayuno no es saludable y afecta al sistema cardiovascular.

Publicado en The Journal of American College of Cardiology (JACC), el documento especifica que “desayunar poco o nada, es decir, el equivalente a menos de 100 calorías, duplica el riesgo de lesiones ateroscleróticas independientemente de la presencia de los factores de riesgo tradicionales para la enfermedad cardiovascular, como el tabaco, el colesterol elevado o el sedentarismo.”

Para llegar a esta conclusión, el equipo liderado por Valentín Fuster, director general del CNIC, reunió una muestra de más de 4.000 individuos de edad intermedia para controlarlos a largo plazo gracias al empleo de las técnicas de imagen más innovadoras y cuya finalidad principal es caracterizar la prevalencia y la tasa de progresión de las lesiones ateroscleróticas latentes (llamadas “subclínicas” porque no han dado ningún síntoma) y estudiar su asociación con factores moleculares y ambientales, incluyendo los hábitos alimentarios, la actividad física, los biorritmos, las características psicosociales y la exposición a la contaminación.

“A edades tempranas, las placas ateroscleróticas (acumulación de grasas en las paredes de las arterias dentro del proceso llamado aterosclerosis) ya empiezan a desarrollarse, aunque no haya síntomas (aterosclerosis subclínica)”, especifica el artículo.

El objetivo del estudio, que se ha realizado en colaboración con el Banco Santander, era caracterizar la asociación entre diferentes patrones de desayuno y los factores de riesgo cardiovasculares, y, en particular, si saltarse el desayuno normal se asocia con aterosclerosis subclínica.

Para ello se analizó la presencia de placas ateroscleróticas en diferentes regiones: arterias carótidas y femorales, aorta y coronarias, en una población sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, explica el CNIC en una nota.

José Luis Peñalvo, coautor de esta investigación, apunta que se trata del primer estudio que evidencia de forma directa la asociación entre diferentes patrones de desayuno con la presencia de lesiones ateroscleróticas. Según José María Ordovás, también autor del trabajo y experto en nutrigenómica del CNIC, los análisis sugieren que saltarse el desayuno podría ser un verdadero marcador o incluso un factor de riesgo para estas fases iniciales de la enfermedad aterosclerótica, cuyo mecanismo de acción habrá que investigar.

“Necesitamos marcadores de riesgo más precoces y precisos en las fases iniciales de la enfermedad aterosclerótica que nos permitan mejorar la prevención en el riesgo de sufrir un infarto, un ictus o muerte súbita. Y los resultados de este trabajo contribuyen definitivamente a ello”, concluye Antonio Fernández-Ortiz, investigador del CNIC y coordinador científico del estudio PESA.

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