Toshiba vende filial chips memoria a consorcio Bain Capital por 17.700 millones de dólares

Toshiba firmó el contrato de venta de su lucrativa filial de tarjetas de memoria a un consorcio liderado por el fondo estadounidense Bain Capital por 18.000 millones de dólares.

Toshiba vendió todas sus acciones en Toshiba Memory por un total evaluado en dos billones de yenes (18.000 millones de dólares) a Pangea, una compañía creada específicamente para la operación.

El consorcio está formado por Bain Capital, por el fabricante surcoreano de semiconductores SK Hynix, así como por los gigantes tecnológicos estadounidenses Apple, Dell, Kingston y Seagate. También participa el grupo japonés Hoya, especializado en cristal técnico.

Western Digital asegura que tiene derecho de voto sobre la venta de la filial. Otro obstáculo al que se enfrenta la compañía nipona es lograr el visto bueno de los reguladores, algo que podría tardar como mínimo seis meses.

Toshiba incurrió en enormes pérdidas tras solicitar su filial nuclear estadounidense Westinghouse Electric la protección por bancarrota este año, y ahora quiere cerrar rápidamente la venta de su filial de chips de memoria para captar fondos antes de marzo y poder seguir cotizando en la Bolsa de Tokio.

“En el consejo de administración celebrado hoy nuestra compañía decidió cerrar un acuerdo para transferir las acciones de Toshiba Memory a Pangea”, la compañía específica para la operación creada por el consorcio liderado por Bain Capital, dijo Toshiba en un comunicado.

El acuerdo de vente es por tres billones de yenes (18,000 millones de dólares), dijo Toshiba, explicando que también quiere reinvertir 350,500 millones de yenes (3,100 millones de dólares) en Pangea.

La presión del Gobierno japonés, las cambiantes alianzas entre los interesados y una serie de ofertas revisadas dilataron la venta por nueve meses, lo que aumentó el riesgo de que el acuerdo no fuera concretado antes del final del año fiscal en marzo.

Si el acuerdo no se cierra antes de ese plazo, Toshiba -golpeada por los pasivos de su unidad nuclear Westinghouse- podría terminar por segundo año consecutivo con patrimonio neto negativo, lo que obligaría a la Bolsa de Tokio a quitarle su estatus para operar en bolsa.

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