“Trumpcare”: acusada de perjudicar a las mujeres

La Atención Médica Estadounidense (AHCA, por sus siglas en inglés) de Donald Trump “perjudicará” sobre todo a las mujeres, según la opinión de varios expertos que criticaron la reforma del presidente.

La también conocida como “Trumpcare” fue aprobada por la Cámara de Representantes, lo que ha suscitado duras críticas de expertos, médicos y activistas.

El Congreso Estadounidense de Obstetras la calificó como “un ataque contra la salud de las mujeres” y dijo que impedía “el acceso a la atención de los pacientes de bajos recursos”.

“Perjudicará de modo desproporcionado” a las mujeres, en opinión de Allison Hoffman, experta en derecho y política de la Universidad de California en Los Ángeles.

“Las mujeres y los niños que no tenían cobertura de salud antes (de la reforma de Barack Obama) serán los primeros afectados”, opinó Pat Salas, presidenta del organismo de asesoría sobre seguros de salud SBHIS.

La Ley de Atención Médica Estadounidense (AHCA), llamada ‘Trumpcare’, “perjudicará de modo desproporcionado” a las mujeres, afirma Allison Hoffman, experta en derecho y política de la Universidad de California en Los Angeles.

Ange-Marie Hancock, profesora de ciencias políticas en la Universidad del Sur de California, llegó a calificarla de “anticonstitucional”.

Hoffman recuerda que la salud de las mujeres ha sido históricamente “descuidada” en las políticas públicas en Estados Unidos: las pacientes pagaban más por sus seguros médicos sobre todo a causa de la eventualidad de quedar embarazadas.

Hace un mes el presidente estadounidense derogó una directiva de la era Obama destinada a blindar los fondos públicos dedicados a la planificación familiar, pero “en términos prácticos en el terreno, el impacto fue escaso”, asegura Hoffman. El reciente acuerdo sobre el presupuesto tampoco menciona la supresión de fondos federales dedicados a Planned Parenthood.

El texto de la AHCA es más ofensivo pero, según los expertos, tiene pocas posibilidades de ser aprobado en su versión actual. El Senado podría modificarlo drásticamente y las dos cámaras deberán en ese caso negociar un acuerdo, “que podría revelarse imposible”, anticipa Hoffman.

Hancock espera que los defensores de la salud de las mujeres incrementen su presión sobre el Senado. En el curso de las negociaciones prevé que “se resolverá el problema de los antecedentes médicos”, pero que Planned Parenthood podría ser una de las víctimas a sacrificar.

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